Blog del Club de Yoga Tradicional de la Universidad Central de Venezuela

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ORACIÓN PARA SANAR MEMORIAS UTERINAS

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ORACIÓN PARA SANAR MEMORIAS UTERINAS

Autor: Ximena Noemí Ávila Hernández

Cada noche antes de irte a dormir hónrate a ti misma y honra a tus ancestras, sintiendo infinito respeto hacia ellas por venir antes que tú a esta vida…

(Colocamos mano derecha en el corazón y mano izquierda en el útero)

Yo reconozco a la niña que hay en mi

Yo reconozco a la mujer que hay en mi
Yo reconozco a la mujer que es mi madre
Yo reconozco a la mujer que es mi abuela
Yo reconozco a todas las mujeres que habitan en mi

Yo pido perdón a la niña que hay en mi
Yo pido perdón a la mujer que hay en mi
Yo pido perdón a la mujer que es mi madre
Yo pido perdón a la mujer que es mi abuela
Yo pido perdón a todas las mujeres que habitan en mi

Yo perdono a la niña que hay en mi
Yo perdono a la mujer que hay en mi
Yo perdono a la mujer que es mi madre
Yo perdono a la mujer que es mi abuela
Yo perdono a todas las mujeres que habitan en mi

Yo agradezco a la niña que hay en mi
Yo agradezco a la mujer que hay en mi
Yo agradezco a la mujer que es mi madre
Yo agradezco a la mujer que es mi abuela
Yo agradezco a todas las mujeres que habitan en mi

Yo amo a la niña que hay en mi
Yo amo a la mujer que hay en mi
Yo amo a la mujer que es mi madre
Yo amo a la mujer que es mi abuela
Yo amo a todas las mujeres que habitan en mi

Yo honro a la niña que hay en mi
Yo honro a la mujer que hay en mi
Yo honro a la mujer que es mi madre
Yo honro a la mujer que es mi abuela
Yo honro a todas las mujeres que habitan en mi

(Hacemos una reverencia, nos inclinamos hacia delante con ambas palmas hacia arriba)

Me doy permiso…

permiso

Me doy permiso para separarme de personas que me traten con brusquedad, presiones o violencia, de las que me ignoran, me niegan un beso, un abrazo… No acepto ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de mis padres o de mi marido, o mujer. Ni de mis hijos, ni de mi jefe, ni de nadie. Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento fuera de mi vida. Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto.

Me doy permiso para no obligarme a ser “el alma de la fiesta”, el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.

No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado. Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso. Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme. Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más.

Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo. No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse. Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.

Me doy permiso para no hundirme las espaldas con cargas ajenas.

Me doy permiso para dejar que se desvanezcan los miedos que me infundieron mis padres y las personas que me educaron. El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada.

Decido abandonar los miedos conocidos y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer. Más vale lo bueno que ya he ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Voy a explorar sin angustia.

Me doy permiso para no agotarme intentando ser una persona excelente. No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente. Me permito rechazar las ideas que me inculcaron en la infancia intentando que me amoldara a los esquemas ajenos, intentando obligarme a ser perfecto: un hombre sin fisuras, rígidamente irreprochable. Es decir: inhumano.

Asumo plenamente mi derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi derecho a ponerles límites y barreras a algunas personas sin sentirme culpable.

No he nacido para ser la víctima de nadie.

Me doy permiso para no estar esperando alabanzas, manifestaciones de ternura o la valoración de los otros.

Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración.

Me afirmo como una persona no adicta a la angustia.

Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio. No espero a que vengan esas consideraciones desde el exterior.

Y no espero encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.

Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, la vida es una experiencia de abundancia.

Empiezo por reconocer mis valores, Y el resto vendrá solo. No espero de fuera.

Me doy permiso para no estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesito tanta información, tanto programa de ordenador, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tantas músicas.

Decido no intentar absorber el exceso de información. Me permito no querer saberlo todo. Me permito no aparentar que estoy al día en todo o en casi todo.

Y me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mi mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo.

Decido profundizar en todo cuanto ya tengo y soy. Con lo que soy es más que suficiente. Y aún sobra.

Me doy permiso para ser inmune a los elogios o alabanzas desmesurados: las personas que se exceden en consideración resultan abrumadoras. Y dan tanto porque quieren recibir mucho más a cambio.

Prefiero las relaciones menos densas.

Me permito un vivir con levedad, sin cargas ni demandas excesivas. No entro en su juego.

Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico.

No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer.

Si intentan presionarme para que haga lo que mi cuerpo y mi mente no quieren hacer, me afirmo tranquila y firmemente diciendo que no. Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”.

Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico. No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer.

Elijo lo que me da salud y vitalidad.

Me hago más fuerte y más sereno cuando mis decisiones las expreso como forma de decir lo que yo quiero o no quiero, y no como forma de despreciar las elecciones de otros.

No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy; si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré.

Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo y no como me ordenan las costumbres y los que me rodean: lo “normal” y lo “anormal” en mis estados emocionales lo establezco yo.

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Fuente: http://www.luzarcoiris.com/me-doy-permiso

¡Honro ser Mujer!

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Honro nuestros úteros palpitantes, gestadores de vida, de sueños, de historias, de logros y placer.

Honro nuestra sangre, sangre de paz, ofrenda vertida en amor y no en dolor que nutre a la tierra.

Honro nuestras manos, tejedoras que desanudan y enlazan, que sostienen, acarician, detienen e impulsan.

Honro nuestros pies que danzan, que saltan, que saben caminar y pausar guiados por el latir del corazón de la tierra.

Honro nuestros pechos que alimentan y sosiegan, fruto de la Gran madre, savia del Árbol de la Vida.

Honro nuestra voz, sabia y dulce, la que arrulla y consuela pero también la que firme denuncia sin temer porque es la voz de la verdad.

Honro nuestro silencio, el elegido más no el impuesto, el que escucha a la bruja, a la loba, el que dice lo que las palabras no pueden.

Honro nuestras miradas, cómplices, vulnerables, descaradas, rabiosas y extasiadas; las que llegan a donde no llega la voz ni el silencio.

Honro nuestra intuición, sutil y divino misterio que encarnamos y que nos revela la profundidad del Universo y de la existencia.

Honro nuestro instinto, primal, indomable, el que nos recuerda ser libres y salvajes como el venado.

Honro nuestras sombras, las más dolorosas, las que nos empujan a transformarnos para renacer más grandes.

Honro nuestra luz que florecida y fortalecida de la oscuridad bendice nuestro camino e ilumina los caminos que otros han de transitar.

Honro nuestra memoria, la que palpita en cada útero desde mis ancestras y nos recuerda el origen a donde debemos retornar.

Honro nuestras formas, gruesas, finas, pálidas, oscuras, enormes, diminutas, todas infinitas como la tierra, todas hermosas como la tierra…

¡HONRO SER MUJER!

Minientrada

Para reflexionar…

Cuando me amé de verdad.

(Charles Chaplin)

CCCuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama…madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

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Un buen poema para reflexionar  ¿qué opinas?

Enam♥rarse de su propia alma

Para que lo disfruten y reflexionen…

¿Qué está sucediendo con el amor? ¿Por qué muchos de ustedes no están encontrando su pareja, su media naranja, su alma gemela? ¿Qué está ocasionando en los seres del planeta con el Despertar de Consciencia? ¿Están sintiendo un vacío que no saben explicar? ¿Experimentan pena y tristeza, porque a pesar que salen, se divierten, conocen personas, no encuentran ese ser que los haría felices en el amor; al compañero(a), al amigo(a), al amante que sería parte de sus vidas? ¿Qué está ocurriendo, que a pesar su gran esfuerzo, no lo están logrando?

Los seres que están pasando esta etapa en sus vidas, les decimos, que no están encontrando esa persona “especial” porque no están: “Enamorados de su propia alma”. ¿Cómo es posible? – Ustedes dirán – ¿Cómo puedo estar enamorado(a) de mí mismo(a)? – Eso es imposible – No, no es imposible, porque para encontrar al alma que están buscando, primero deben descubrirse a sí mismos y al hacerlo, se quedarán prendados, embelesados, extasiados y enamorados de lo que ustedes descubrirán dentro.

Cuando el alma busca y procura el amor, lo va a hacer mirándose en un espejo, porque querrá, que aquella parte que le falta y que la complemente, sea igual o muy parecida a ella. Aquí tenemos la explicación del por qué muchas veces se sienten atraídos por un ser y después de un tiempo no dio ningún resultado. Veamos porque…

Yo estoy Apasionado(a)

 Cuando el alma está “Apasionado(a) por su cuerpo físico”, buscará a su pareja a través del Ego, este será su espejo y esto es lo que ella atraerá, debido a la imagen que le refleja el espejo y lo hará de esta manera, porque no se ha descubierto así mismo(a) y al no hacerlo no tiene una ima

gen interna, si no externa. Procurará entonces de pareja un físico envidiable, de cuerpo y cara perfecta. Si es hombre buscará una mujer con cuerpo y cara de la diosa Venus y si es mujer un dios griego, un Apolo que la transporte a los cielos. Si los dos se sintieron atraídos por el ego de un cuerpo físico, entonces esta relación no durará mucho tiempo, puesto que el cuerpo tiende a través del tiempo a envejecer y deteriorarse, por lo tanto la pasión acaba.

 Yo estoy Enamorado(a)

 Cuando el alma está “Enamorado(a) de su Yo Interno”, entonces su espejo le reflejará un alma parecida a ella, porque se descubrió a sí misma y se conoce tal cual es internamente. Sin importarle el ego, o sea el cuerpo físico, buscará el complemento que llene su alma, procurara el nivel intelectual, como la: Inteligencia, capacidad, talento, idoneidad, aptitudes, virtudes, cualidades y más, que completen y mejoren la necesidad de su alma. Si los dos seres se sintieron atraídos por el enamoramiento, esta relación durará mucho más que la anterior, porque al estar enamorados de su alma, encontrarán en la otra, características muy parecidas, para continuar con su amor. Se retro-alimentarán y ambos crecerán, manteniendo el enamoramiento a través del tiempo, estable, armonioso y maduro. La mayoría de los seres del planeta tienden a ser materialistas, este es el gran problema de que muchos de ustedes que pertenecen al segundo grupo, no encuentren su pareja.

 “El enamoramiento comienza, cuando ustedes despiertan la consciencia interna”

 Lo primero que descubrirán es su propia alma y ella será el amor de sus vidas. Ella se revelará en todo su esplendor, así de esta forma ustedes la conocerán, la amarán y sabrán cuáles son sus necesidades. Al tener consciencia de lo que ella precisa, procura y ama, no se dejarán atraer por el ego (materialidad) o por un físico deslumbrante, sino por el Yo Interior, por la belleza interna del otro ser. El amor pleno que ustedes sentirán por ella, les hará rechazar el ego, no se atraerán por la materialidad de la vida, porque desearán con todas sus fuerzas enamorarse de otra alma, que al igual que ustedes, se sentirá atraída por las mismas cualidades que ambos tienen.

 El primer amor que deben sentir es, el amor por sí mismos, significa: “Amarse, cuidarse, respetarse, alimentarse bien, mantenerse sano(a), atenderse y defenderse”. Descubrirse a sí mismos, significa: “Conocerse, estudiarse, saber de sus emociones positivas o negativas, trabajarlas, analizarlas, sopesarlas y sanarlas”. Si ustedes no se aman, si no descubren su alma primero, nunca podrán encontrar su otra alma gemela, porque no se conocen, no saben quiénes son y al no saberlo, escogerán al azar, por costumbre, conveniencia, inmadurez, inconsciencia y sobre todo, sin tener la noción profunda de lo que están haciendo.

 ¡Descubran su alma y ámenla!! Solo así encontrarán al ser que buscan!

 Porque el alma amada, los ayudará a procurarlo(a). Ella los guiará hacia el otro ser, porque lo(a) conoce como así misma, de otras vidas y de otros mundos. Los dos se sentirán atraídos, se reconocerán inmediatamente, son parecidos, afines, parejos y similares, y al serlo, ambos están amando a sus respectivas almas. Cuando comiencen a amarse, y conocerse a sí mismos, sentirán bienestar, complacencia, alegría dentro de ustedes, y sabrán que merecen lo mejor, así estarán preparados para amar al ser que los está esperando, porque cuando llegue a ustedes, lo reconocerán de inmediato, vibrarán al unísono y sabrán con certeza y sin ninguna duda… “Que esa alma eres tú y que tú eres esa alma”

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Texto: EL SER UNO – Los Seramitas – Ayaplianos.